lunes, 12 de octubre de 2009

LA ERA MOLINUEVO

Este relato responde al reclamo de todos los bajoflorecinos que conocieron a este pequeño maestro, y que deseaban que le dedicara unas pocas lìneas, que nunca podràn compensar lo mucho que recibimos de èl.


Allá por comienzos de los setentas, el gobierno peronista de entonces impulsó el retorno de los Torneos Infantiles Evita. Basados en los torneos originales de la década del cuarenta, estos torneos abarcaban una gran cantidad de actividades deportivas y artísticas.
Nosostros como dignos habitantes del Bajo Flores, sólo podíamos contribuir con esos populares juegos, através del fútbol.
Así pareció entenderlo un pequeño personaje de aquellos años, que se acercó hasta nuestra humilde barriada con la única intención de unirnos para representar al más popular de los clubes del Bajo: Pintita. Este pequeño, pero gran hombre era MOLI. Aunque su apellido era Molinuevo, para todos los pibes del Bajo fue y será Moli.
La llegada de Moli produjo un acercamiento entre todos los pequeños grupos del Bajo. Los integrantes de las diferentes barras, nos encontràbamos por primera vez uniéndonos detrás de un objetivo común. De esa manera tuvimos la oportunidad de conocernos más con otros pibes como Chelito, Gaby, José Luis, Miguel, Chirola, José Belvedere, con los cuales aún conservamos la amistad e incluso, con algunos de ellos, todavía nos juntamos a despuntar el vicio en alguna canchita del Bajo, arruinando seguramente, lo poco bueno que hicimos años atrás.
Recuerdo que al comienzo uno de los pibes del Bajo que vino a la convocatoria de Moli fue nada menos que Walter Giardino, el excelente (no es porque sea del Bajo) guitarrista de RATA BLANCA, que por aquel entonces no pasaba de los quince años, y ya era alto para la edad. Creo que nadie en el Bajo lo extraña a Walter como jugador, pero todos los bajoflorecinos le agradecemos lo que hizo y hace con la guitarra.
Molinuevo, desde el comienzo tuvo que lidiar con dos problema serios para armar los equipos: la gran cantidad de pibes que reunía su convocatoria y la falta de disciplina que teníamos, absolutamente todos los bajoflorecinos por aquellos días.
No obstante, con su bondad, con su corrección, con su extraordinaria paciencia, Molinuevo pudo conformar un grupo de jugadores bastante competitivo en cada una de las categorías. Con lo cual, Pintita concurrió a los campeonatos Evita con una representación completa.
Los infantiles, entre los cuales me parece que estaban: Chelito, Caio, el menor de los Máximo, Donadío, Tolo. Los menores, que fueron el único equipo no sostenido por un Club de primera que jugó entre los ocho finalistas, junto a los Cebollitas de Argentinos, el Fortín de Velez , o Caballito Juniors de Ferro entre otros, y que estaban integrados por Stelabote, el Ruso, Omar, Miguel Lalogia, Chirola, José Lavallos, Villegas, Mesuraca, el Alemán, Borzani, Gaby, y del cual yo formaba parte, aunque para ser sincero, no pude contribuir en nada al éxito de los chicos ya que estuve enyesado màs de cuarenta y cinco dias. Los cadetes, un equipo bárbaro pero que no tuvo suerte, con el Loco Lavallos, Hugito Greco, el mayor de los Piaggio, entre sus integrantes más destacados. Y los juveniles, que tenían entre sus filas a José Belvedere, el chino Baña, Gago, el tano Gierullo, entre los que puedo recordar. Y comandando esa horda del Bajo, un hombre petiso, algo cabezón, que hablaba con la zeta y que se ganó el cariño y el respeto de todos, Moli.
Recuerdo que durante un partido, Gaby Silva, por aquel entonces un mocoso de trece o catorce años, estaba apretando con una noviecita que tenía, dentro de un auto. Moli lo estaba buscando como loco, porque el partido ya empezaba. Pero Gaby, respondiendo al llamado de sus hormonas, no hacía caso a los repetidos "ZZilva, ZZilva" que profería Molinuevo. Claro que la insistencia del entrenador hizo que, al final, Gaby se dignara a bajarse del auto, todo despeinado, y caminara lentamente hacia la cancha. Mientras tanto Moli lo seguìa por atràs , como para evitar que vuelva al auto, diciendo " este ZZilva".
Moli estuvo con nosotros durante dos torneos, los del 74 y 75. Luego con la llegada de la dictadura militar, los torneos Evita, el trabajo de Molinuevo y miles de argentinos desaperecieron.
Nosotros, los bajoflorecinos, le agradecemos a Moli su dedicaciòn, su trabajo, su respeto hacia nosotros. Pero fundamentalmente le agradecemos el habernos enseñado a estar juntos, lo cual nos ayudò a soportar lo difìciles años que vinieron.

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