CUMPLEAÑOS DE UN BAJOFLORECINO
Hace unos años, antes de las redes sociales, los divorcios y showmatch, los cumpleaños, en el Bajo Flores al menos, se festejaban en la casa del homenajeado. Podía consistir en un asado, u otro menú a base de pizzas, empanadas, sanguches, acompañados con vino, cerveza, y gaseosa.
Generalmente la reunión era entre algunos matrimonios con su correspondiente descendencia. Todavía, entonces, acompañados por algunos de nuestros padres (los abuelos).
La velada transcurría entre los inexorables recuerdos de la primera juventud, generalmente los más picarescos y graciosos, y los comentarios de la hazañas de nuestros retoños, ya sea en el jardín, en la escuela, o en alguna práctica deportiva. Hasta pasada la medianoche, cuando los bostezos de todos, indicaban el cierre de al reunión.
Jamás entenderé como fue se llegó a esta situación. Pero ahí están mis amigos, organizando el cumpleaños de uno de los nuestros, o sea uno de los de antes. Claro que ahora está separado él y todos nosotros. Algunos solos, y sin ninguna intención de modificar esa situación, otros con una pareja circunstancial, otros en pareja, ya sea con mujeres más jóvenes (casi todos) o no, y algunos hasta con renovada descendencia.
Dónde festejamos?. Cómo satisfacer a todos?.
Si Ud. piensa que esto es difícil, se equivoca. Nadie lo duda, hay que hacerlo en una disco. Ud. se preguntará ¿Una disco? ¿Eso no es para adolescentes o jóvenes? ¿Qué hacen unos cuarentones o cincuentones en una disco?.
Le comento: sucede que, con el boom de internet, las redes sociales, los mails, los bonos de descuentos, facebook, showmatch, etc., el envejecimiento no está permitido, y mucho menos el envejecimiento en las costumbres.
Si Ud. tiene hijos y surge una joda con amigos, Ud. tiene que enchufarle sus hijos a algún pariente o contratar a alguien. No puede perderse una reunión como esa, ni aunque sus hijos tengan fiebre. Porque sino van a pensar que Ud. está envejeciendo. Que le dá fiaca salir con frío. Que ya no está para trasnochar.
Nadie puede faltar, sino quiere dar lugar a que se piense que el tiempo lo ha deteriorado.
Como verdaderos protagonistas de la historia contemporánea, los bajoflorecinos no pueden abstraerse de esta realidad. Claro que van a festejar, y por supuesto en uan disco. La ropa que van a usar es la misma que usan los veinteañeros.
Trartaran de estar radiantes (ellos y ellas) Saben a la perfección la bondades de cicatricure, la elastina, los antioxidantes, los electrodos, y demás elixires cybernéticos que les aseguran una juventud casi eterna, que les permite competir (al menos esa es la ilusión) con los jóvenes, aunque a la mañana siguiente, los dolores musculares, la ácidez estomacal y las crecientes marcas en el rostro, le indiquen un almanaque real, para el cual no hay otro remedio que la resignación.
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